martes, mayo 13, 2008

OPINION

FORMACIÓN FAMILIAR

Por: Mauricio Alvarado-Dávila

En tus hijos, cultiva primero su corazón, y luego su mente, que aprendan y desarrollen el respeto por los demás. Sólo luego de eso comprenderán para qué les sirven el dinero y las cosas materiales, y llegarán a ser personas íntegras, independientes y autónomas.
No hay nada qué hacer, debemos agradecer a Dios por quienes se cruzan en nuestras vidas, nos muestran cosas que no siempre tomamos en cuenta y logramos desarrollarnos como seres humanos. Esas cosas simples y sencillas suelen ser, muchas veces, imperceptibles a primera vista, pero vienen cargadas de verdad. He aquí algo para compartirles.
Reencontrar en Internet a viejos conocidos, así estén lejos, saber de sus vidas, reconocerlos, observarlos en fotos, conocer sus familias y su medio. Fue así como me brotaron un par de ideas, al ver los derroteros que han tomado; la mayoría ha tenido éxito en su vida desde las más diversas perspectivas: profesional, intelectual, económica, social, religiosa, física, familiar... hasta en la espiritual.
«Éxito», palabra tan ambigua. Lo que es éxito para unos puede ser fracaso para otros. Para mí, verbigracia, el éxito económico o el éxito profesional, intelectual o social no es un «éxito», sino un paso, un escalón más para el éxito integral.
El ser humano, desde el punto de vista de la psicología vygotskiana, es, antes de nada y durante todo, un ente social. Suscribo ese pensamiento. La sana idea individualista, para quien la tenga en cuenta, puede darse siempre y cuando se interaccione una individualidad con otras individualidades. Esta perspectiva nos lleva a tomar en cuenta que nuestro «éxito» es tal en relación con los demás, mientras se valore en comparación con otros éxitos o, lo más usual, con los fracasos de otros, aparte de que usualmente se necesita de otros para que se reconozca y se «socialice».
Una sociedad basada en el éxito individual per se es una sociedad que atenta contra sí misma. Para no perder la perspectiva, siempre trato de ir de lo menos o lo más y, luego, de lo más a lo menos, usando casi simultáneamente los métodos de análisis y síntesis. Así, de un caso personal —mío o ajeno—, voy a lo social, y de rebote regreso a lo personal, aplicando mi teoría a mi vida particular o a mis hijos.
Es así como, en ese reconocimiento de mis amigos y conocidos de antaño, reflexioné sobre mi familia y me atrevo a compartirles la recomendación con que comencé este artículo y que hilo con otras a continuación.
En tus hijos, cultiva primero su corazón, y luego su mente, que aprendan y desarrollen el respeto por los demás. Sólo luego de eso comprenderán para qué les sirven el dinero y las cosas materiales, y llegarán a ser personas íntegras, independientes y autónomas.
No te atrevas a fomentarles, como lo más importante, el culto por el cuerpo, por su apariencia o por las posesiones materiales, porque es la guía equivocada... Si los llevas por ese camino, no serán personas, sino instrumentos de un sistema injusto: tendrán dinero y se verán bellos, pero su vida no les pertenecerá, sino que pertenecerá a otros; conseguirán músculos fuertes, bolsillos llenos y hasta mentes «preparadas», pero vidas y corazones vacíos.
¡Que se esfuercen, que compitan y que lleguen lejos! ¡Que ganen dinero! ¡Que consigan éxitos... y muchos éxitos! Pero que siempre tengan en cuenta que lo que hacen influye o tiene consecuencias en otras personas, y que deben hacer lo posible para que esa influencia y esas consecuencias sean positivas.
¡No te dejes convencer por la farsa del confort y el consumismo!

domingo, mayo 11, 2008

SOBRE MUTUALISTA BENALCAZAR

INTERVENCIÓN OPORTUNA

Por: Walter Spurrier B.

La semana pasada, la Junta Bancaria dispuso la liquidación de Mutualista Benalcázar.

Algunos clientes de la banca han manifestado preocupación y temor de que no se trate de un caso aislado y que se repita la intervención con otra institución. Lo que pudiese suceder, pero esto no debería preocupar a la ciudadanía. Si a principios de los noventa se hubiera actuado de esta manera con los bancos que presentaban problemas patrimoniales, su situación no se habría deteriorado tanto como en efecto sucedió, y la crisis fiscal de mediados y fines de los noventa no se hubiera llevado a tantos bancos. Las primeras en caer fueron financieras pequeñas.

El mecanismo que va a utilizar la Superintendencia para resolver el problema de Mutualista Benalcázar es el apropiado que se ha utilizado en ocasiones anteriores; la venta del negocio de Los Andes a Filanbanco, del Popular a Pichincha.

La Superintendencia convoca a las instituciones financieras dispuestas a comprar el negocio de la institución que desaparece. La compradora recibe activos, digamos préstamos por cobrar e inversiones, pero a cambio tiene que asumir pasivos, en particular el honrar los depósitos. Como asume ambas cosas, activos y pasivos, no tiene que entregar un valor importante en efectivo.

El principal requerimiento que tiene que cumplir la compradora es que su patrimonio sea lo suficientemente fuerte como para poder manejar el aumento en el tamaño del negocio. Es por eso que las instituciones financieras que pueden participar en el concurso son aquellas que son bastante más grandes que la institución cerrada. Lo que se facilita porque Mutualista Benalcázar era pequeña. Si hubiese sido grande, habría sido necesario hacer paquetes del negocio de la mutualista para que la compra se reparta entre distintas institu-ciones.

Lo que todavía no logra afinarse en el procedimiento para que el proceso se lo pueda hacer durante un fin de semana. En esta ocasión, los depositantes de la mutualista se han enterado de la situación de la misma durante un día laborable, y por lo tanto han buscado retirar sus depósitos.

La AGD garantiza depósitos hasta por 12.200 dólares; en el caso de una mutualista, la gran parte de los depositantes, en este caso el 98%, tiene menos que esa cantidad.

Lo ideal es que la decisión de liquidar se tome un viernes a última hora, y que el lunes cuando el cliente vaya al banco, se encuentre que está cerrado y que un letrero le diga que sus depósitos, o su deuda, han sido transferidos a otra institución bancaria, y le dé la dirección de la oficina en que se los atenderá.

Vendido el negocio de la institución, queda el patrimonio, que sirve para atender los compromisos de la institución que no se pueden traspasar a otra.

Menos conocido por el público en general es que poco antes la superintendenta Gloria Sabando, asimismo, había determinado la liquidación de una aseguradora, El Fénix, que ya desde algunos años venía exhibiendo índices deteriorados. Es más bien en el campo asegurador donde las autoridades bancarias y de seguros deberán podar, para que se fortalezcan las ramas sanas.

Fuente: El Universo

sábado, mayo 10, 2008

POLITICA EN EL SIGLO 21

EL TERCER FACTOR

Por: Milton Luna Tamayo

La humanidad en su constante búsqueda de la verdad y de soluciones ha creado y crea teorías y modelos para comprender y transformar el mundo. Algunos tuvieron éxito, otros fracasaron. Sin embargo, en el proceso, tanto éxito como fracaso se convierten en aprendizajes de la humanidad sobre sí misma. Entonces, vuelve a retomarse el círculo infinito: creación y ejecución de nuevas teorías y modelos de parte de las nuevas generaciones.

Sin embargo, dicho aprendizaje está marcado por alegrías, tensiones o sufrimientos de los actores sociales que vivieron la implantación de los modelos. Fueron procesos impulsados en medio de una intensa lucha política muchas veces violenta. En esta vorágine, en más de una ocasión, la teoría, el medio o instrumento, fue transformado en fin y en dogma por algunos de “sus propietarios” o seguidores. Y ellos, a su vez, se asumieron como “cruzados” defensores y difusores de la nueva “fe”. Tal fenómeno, en la historia contemporánea fue y es vivido con fundamentalismo por sectores de izquierda y derecha, por muchos de los socialismos y por el neoliberalismo.

En estos días la “fe” neoliberal se derrumba acosada por la realidad. La creciente crisis financiera global acorrala a los defensores del mercado a ultranza. En las más altas esferas de la economía mundial se habla de la necesidad de implantar regulaciones estatales para influir en el mercado financiero. Según la revista Gestión, el presidente de Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania, Josef Ackermann, dijo que no cree más en “la capacidad de autorregulación del mercado” y que dada la magnitud de la crisis “los gobiernos deben intervenir para influir en él”. En la misma línea es citado Ferdinad Lancina, ex ministro austriaco de finanzas entre 1985 y 1996, quien declaró al diario vienés Der Stand que “el neoliberalismo ha muerto y por mucho tiempo”.

Esto hace acuerdo de la sentencia casi “pontificia” de Francis Fukuyama en 1992, luego del derrumbe del muro de Berlín, cuando anunció el “fin de la historia”, en clara alusión a la derrota histórica del “socialismo real”, al fin del Estado y al inicio de la nueva era en la que reinaría el libre mercado.

Paradójicamente en el 2008 asistimos a la constatación de la inutilidad de las doctrinas estatistas y neoliberales que, por haber cargado en el Estado o en el mercado el peso del desarrollo de los pueblos no solucionaron los problemas, sino que los agravaron. Sobre esta base, cabe crear una nueva teoría y modelo de bienestar en el que sin desconocer la importancia del Estado y del mercado introduzca la presencia de un tercer factor fundamental: la sociedad (la familia y la comunidad), quien siempre dio salidas a la gente ante el fracaso de los otros factores. Ejemplo: en las zonas rurales los padres de familia, con sus recursos, abren escuelas frente al insólito abandono estatal.

De la determinación de papeles claros de estos tres elementos (Estado, mercado y sociedad) y de sus relaciones en función del bien común e individual surgirá el modelo que requerimos ahora para desarrollarnos. La Mesa 7 de Ciudad Alfaro debería acoger y discutir estas ideas emitidas no por el dogma sino por el libre pensamiento.

Fuente: El Comercio